CARAL PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD

Hace un tiempo tenía pendiente compartir mis impresiones y lo que aprendí sobre uno de los mayores atractivos turísticos en el Perú que visité hace unos años y que es cierto que ha recobrado relevancia pero a mi parecer no como debiera.

Se trata de la Ciudad Sagrada de Caral descubierta en 1949, pero recién en la década de los noventa estudiada e investigada a fondo, en cuerpo y alma por la arqueóloga peruana Ruth Shandy Solís.

Pero, ¿qué hace tan interesante a Caral?, pues es la ciudad más antigua de América y una de las más antiguas del mundo, fue contemporánea con las civilizaciones de Egipto, Mesopotamia, India y China.

¿Cómo llegar? No es difícil, si estás en Lima te cuento cómo.

Caral está situada en Supe, al norte de Lima, a 182 km en la provincia de Barranca, se va por tierra, si es en bus unas tres horas hasta distinguir un extenso desierto conformado por pirámides, templos, monumentos y lo más interesante: plazas circulares, que hoy recuperadas y desenterradas, después de cinco mil años escondidas, le dan una belleza enigmática y muy original.

Los pobladores de Caral tuvieron la sabiduría de ubicarse sobre una terraza que los protegería de los continuos desastres naturales en la zona: los huaicos, ocasionados por las torrenciales lluvias que provocan el desprendimiento de lodo y rocas de las alturas de los Andes y con ello el desborde de los ríos, causando inundaciones. Los huaicos son muy frecuentes por estas tierras.

Visité Caral pocos meses después de un terrible fenómeno climático bautizado como el «El niño costero» (más agresivo, por el cambio climático, que el Fenómeno El Niño) que afectó al país hace unos años, fue muy violento y destructivo, dejó miles de damnificados; el más dañino que se haya padecido; ya los antiguos habitantes de Caral conocían la virulencia de estos cambios climáticos…me encontré en el camino con gigantescas rocas, árboles desprendidos de raíz y lodo seco que aún permanecían en el lugar como mudo testigo del paso de uno o más huaicos en esta provincia; estos bloqueaban el camino, no la carretera principal si no uno de los desvíos para llegar a la Ciudad Sagrada, tuvimos que hacer el resto del camino a pie; lo interesante fue comprobar que este desastre natural, no había afectado Caral, pues como decía, fue construida previendo estos embates de la naturaleza, sin embargo esta civilización no estuvo libre de los terremotos y sus consecuencias, que fueron algunas de las razones por las que estos pobladores abandonaron su territorio.

Los ingenieros y arquitectos carales destacaron por sus ingeniosas construcciones. El material que utilizaron fue el barro, la piedra, y troncos pero de árboles muertos, cuidando y respetando así a la naturaleza y a su medio ambiente, de allí que es considerada «la primera civilización sostenible de América», término hoy en día, muy en boga, cuando a gritos necesitamos convivir en armonía con nuestro ecosistema.

Encontramos 32 edificaciones, seis pirámides de diferentes tamaños y dos plazas circulares. Se cree que las pirámides de Caral son más antiguas aún, que las famosas construidas en la meseta de Giza en Egipto.

Las plazas circulares, semi subterráneas, rodeadas de murallas, eran centros ceremoniales religiosos que podían albergar a mucha gente —tienen la apariencia de los anfiteatros al aire libre—. La música debió ser un elemento esencial en sus rituales, ya que se hallaron 32 flautas enterradas con diseños artísticos de animales de la zona como el cóndor, la serpiente o el mono es decir para los más antiguos habitantes de América, la música ya era una de las formas de expresión, tal como lo hacemos hoy en día.

Los habitantes de Caral destacaron por sus técnicas en la construcción, el cuidado del medio ambiente, el conocimiento de técnicas agrícolas como la construcción de canales de regadío —llevaban el agua de los ríos a sus cultivos— el uso de calendarios climáticos, el desarrollo de su textilería —cultivaban algodón y fabricaban fibras con las que confeccionaban sus vestidos y mantas— ; elaboraban utensilios de pesca y de labranza; intercambiaban pescados y mariscos. Lo que no se ha hallado, tras las excavaciones, son armas, por lo que se trataría de un pueblo pacífico, dedicado a la autoconstrucción y autoabastecimiento.

Pero Caral es mucho más de lo que yo puedo describirles en estas líneas, hay que estar allí para conocer de primera mano todo lo relacionado a su cultura y respirar esa aura mística que dejaron aquellos habitantes entre pirámides y plazas circulares.

Así que ya saben: si gustan conocer lugares nuevos, otras civilizaciones, aprender de la sabiduría de los antepasados y están por el Perú, antes o después de su obligada visita a Machu Picchu no dejen de visitar Caral, hoy en día hay muchos paquetes turísticos que la incluyen; lo único que tienen que llevar es buena disposición, zapatillas cómodas, bloqueador solar, agua y un sombrero, porque el abrasador sol puede jugarles en contra.

Y si quieren apreciar todos los vestigios recuperados, tienen el Museo Comunitario de Supe, allí encontrarán: estatuillas, ornamentos, instrumentos musicales y una amplia explicación de cómo llegó a tan avanzado desarrollo cultural y arquitectónico esta civilización: Caral, declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Publicado por lilicarpe

Provengo de una familia numerosa, de trece hermanos y formé una más acorde con los tiempos, de dos hijos, ahora adultos maravillosos, el mayor es comunicador e historiador y el menor es músico, compositor, cantante, director y productor de teatro musical, son mis orgullos. Soy periodista y comunicadora he trabajado por casi tres décadas, primero en medios como la radio, luego en televisión como reportera donde cubrí toda variedad de noticias, desde policiales, locales, deportivas hasta política. Tuve como fuente fija el Congreso y Palacio de Gobierno. Dirigí diferentes noticieros y gerencias de prensa en cuatro canales de TV de Lima. Mi experiencia periodística me llevó al otro lado, a ese al que los medios de comunicación los tienen como fuente fija, para fiscalizar y escrutar sus deficiencias y debilidades: el Estado. Fue un reto he dirigido las oficinas de comunicaciones de algunos ministerios e instituciones públicas, puedo decir que he conocido a la burocracia por dentro. Por estas correrías, como periodista y comunicadora, he tratado con incontables personas y variadas personalidades, presidentes de la república, ministros, políticos, empresarios, funcionarios, personas comunes, artistas, deportistas y he aprendido a contar sus historias en poco caracteres —lo que me ha sido muy útil—; lo que mas atesoro es la variedad de vivencias, que hoy por hoy se suman a las mías. Esa es en síntesis quien soy, guardo variedad de recuerdos buenos, no tan buenos y malos, no solo como profesional, más como persona, experiencias de vida que vuelco como relatos cortos, cuentos, anécdotas, opiniones, crónicas, microrrelatos o lo que fluya en este blog, que con frecuentes intermitencias retomo con el propósito de no volver a abandonar; la vorágine laboral a veces me ha absorbido al punto de alejarme de lo que más me gusta, además de leer y escuchar música: escribir.

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